Hachiko famoso por su lealtad 29 abr 2018

Hachiko, un perro de raza japonesa, un akita que en los años 1920 a diario esperaba a su amo que regresara del trabajo en una terminal de Shibuya en Tokio. Su dueño nunca regresó por la estación, este murió en el trabajo. Su perro insistía en seguir esperándolo en la parada y lo hizo durante años, toda la familia de su dueño, lo agarraba y se lo llevaban a su casa para atenderlo, se escapaba y regresaba a la estación a esperar a su amo.

Todos los años un 8 de abril se festeja para enaltecer al perro en la plaza, frente a la parada de trenes de Shibuya. Hachiko nació en Noviembre de 1923 en la ciudad de Odate. En el área de Akita al norte de Japón. Se sabe, que los perros son leales pero la historia de este no se había visto.

El profesor de la Universidad de Agricultura el Dr. Eisaburo Veno adoptó al cachorro de 2 meses, lo llevó a su casa que este vivía cerca de la estación. El perrito lo adoraba porque jugaba mucho con él. Se cuenta, que a la que originalmente se lo regalaron fue a su hija, pero esta se caso y se fue de la casa con su marido, Hachiko se le quedó al papá. El perro a diario lo acompañaba a caminar hasta la estación del tren,  veía que compraba su boleto, el dueño le decía adiós con la mano y el perro lo veía alejarse.

El perro se sentaba en la plaza a esperarlo

Unos dicen, que cuando el profesor tuvo un viaje muy largo, el dueño se llevó la gran sorpresa al ver que Hachiko lo esperaba y como premio le compró una comida especial que al animal le gustaba.

El profesor llegaba después del medio día, Hachiko desde lejos lo veía, brincaba daba volantines, movía la cola, corría hacía el y se abrazaban. A diario era ese ritual.

De acuerdo con el periódico el profesor y Hachiko se volvieron muy populares en la estación. Había gente que los iba a ver como enloquecía de felicidad cuando llegaba su amo. Las personas que pasaban junto a la parada, pasaban y saludaban a Hachiko lo que hizo que apareciera en los periódicos.

Hasta que pasó la tragedia, en mayo 1925 el profesor por un infarto falleció en la universidad, él no regresó por la estación y el perro siguió esperando a su dueño. Así sucedía cada día, los días se volvieron semanas, meses, años, todavía seguía esperando en la estación, buscaba entre todos los que salían del tren a su dueño.

La lealtad demostrada por Hachiko fue un fuerte efecto entre los lugareños de Shibuya. Se transformó en un héroe. Todos lo querían, Viajeros que se ausentaban, cuando regresaban preguntaban por él. Pasaron 9 años y murió ahí en la plaza, abril de 1934 los pobladores de Shibuya, contrataron a un escultor japonés Tero Shou Ando, para que haga su estatua, la hizo de bronce, fue colocada enfrente de la estación donde Hachiko se quedaba a esperar a su dueño.

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