La Bruja del barrio de la Candelaria 26 oct 2017

Una joven dijo haber visto un espíritu femenino -la vi en el espejo, era blanco-. Eso motivó que algunos trabajadores de la cocina, abandonaran su trabajo, por causa del miedo que sentían. Un espectro violento, a una empleada se le apareció tres veces, la primera, le desató el delantal, la segunda, le golpeó fuerte un hombro, la tercera, la aventaba cuando caminaba, al otro día no regresó a trabajar.  

Leyenda de Bogotá Colombia. Hay un restaurant de nombre La Bruja, uno de los sitios más hechizados del barrio de la Candelaria. Edificado en el 1916, antes fue un seminario, después funcionó como convento de monjas clarisas, hasta 1948 a causa de la revuelta del Bogotazo las religiosas abandonaron el edificio y se volvió Servicio de Inteligencia Secreta (DAS), en la dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla.

Todo empezó en esa época oscura, se cuenta, que cientos de individuos fueron a parar con sus huesos allí, había un calabozo. Torturas, lagrimas, desapariciones, desdichas y muertes, quedaron para siempre impregnados en sus muros. Allí, iba todos los días una madre desesperada, que quería saber el destino de su hijo desaparecido, gracias a sus artes de bruja – eso dicen los que cuentan la leyenda- así tuvo la perspicacia de ganarse la confianza y el afecto de los empleados del DAS, a los que distraía leyéndoles la mano, diciéndoles el pronostico de su vida y les llevaba comida.

Los militares se interesaron por la angustiada madre

Los militares sinceramente se interesaron por aquella señora, aunque ella nunca volvió a saber de su hijo. Pese a todo, la bruja se quedó con los guardias los empezó a tratar como si fueran sus hijos. Dicen, que el fantasma de esa mujer aún vaga por el inmueble buscando a su hijo. Hoy es un restaurant, su nombre evoca a la protagonista La Bruja.

En 1948, fue el Bogotazo episodios de mucha violencia, mucho tiempo fue presidio. A mediados de los 70, el edificio volvió a caer en el abandono, pero en 1992 empezaron las obras de rehabilitación y se destapó los horrores olvidados. Los trabajadores de una constructora en la remodelación se toparon con una fosa común, esqueletos y calaveras, se cuenta, que un obrero se burló de ese siniestro osario. “Los trabajadores encontraron los huesos y uno de ellos se puso a jugar con unas calaveras después de eso se suicidó”.

El administrador del restaurant La Bruja, dice que ha visto como sus clientes han huido atropelladamente ante la visión del fantasma.   

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