El tesoro de la Candelaria 20 jun 2018

Leyenda de México. En la época de la Colonia en la que hoy conocemos la Candelaria de los Patos (en ese entonces era una laguna) en ese lugar se acostumbraba a cazar estas aves. Para sobrevivir,  los indígenas comían patos silvestres. Cierto día, uno de ellos estaba cazando en la laguna, un caballero elegante se le apareció de pronto, ¿Quién es ud.? Preguntó el autóctono, - ayudarte- contestó el caballero. Ud. no puede ayudarme y no me moleste más. El indígena consideraba a los blancos perversos y ambiciosos, él solo quería un pato para comer.

puedes tener más que un pato para comer, el pobre hombre enseguida se persignó varias veces, al entender que este era un fantasma. Al instante, dijo, -¡Esta bien!-¿Que es lo que tengo que hacer?. Aquí cerca hay un frondoso árbol, en el tronco veras un círculo y abajo rascas la tierra y serás muy rico. El indígena salió a buscar el árbol y dio muchas vueltas para ver cual era, hasta que cansado de tanto caminar se sentó bajo un hermoso árbol, fue ahí cuando se dio cuenta que en el tronco había un círculo. ¡El ábol! gritó, El hombre se puso hacer un hueco en la tierra y halló un gran cofre al abrirlo estaba lleno de joyas y monedas de oro, era demasiado pesado, sacó algo del cofre y lo volvió a enterrar que después volvería por más.

El caballero fantasma se le apareció

¿Verdad, que ya tienes más que un pato? –Sí- y todo se lo debo a ud., pero no será del todo tuyo, hasta que pagues diez misas para que pueda alcanzar el descanso eterno. El hombre lo escuchó, sin embargo ya poderoso y rico se le olvidó la promesa.

Pasó el tiempo y el dinero se acabó y decidió a buscar más, cuando empezó a desenterrar el cofre, una voz le dijo, ¡Deja eso, ya no te pertenece mi oro!, el hombre ya había probado las glorias del oro, pues no se daría por vencido, en ese momento dijo que el oro que sacaría lo llevaría a la iglesia inmediatamente. El fantasma no le creyó, pero se subiría encima de él e iría a la iglesia más cercana para que viera que se realizara. ¿Y lo demás del dinero? -Hasta que vea que pagues la misa te dejare volver-.

El indígena cargó por varias horas al fantasma

Pesaba muchísimo, se cuenta que dio muchas vueltas antes de encontrar una iglesia, al parecer perdió la memoria o el miedo de tener un espectro encima no podía precisar su andar. Cuando estuvo frente a la iglesia, estaba cerrada, al fantasma no le importó, lo obligó a entrar sin permiso.  Ya adentro el sacerdote se asustó pensó que entró a robar las limosnas, el cura le pidió que se vaya, el indígena suplicaba la promesa, nadie le creyó, ningún cura le creyó. Tuvo que regresar al bosque, aquel fantasma no lo dejó tranquilo. Conmigo, estas en deuda no te dejaré hasta que me pagues mi oro.

Los pobladores del lugar supieron del tesoro y solo querían hacerse ricos, por eso fue la maldición que le cayó, la peste negra entro a la ciudad. Según la historia la zona quedó deshabitada y los curas convirtieron esas tierras en cementerios y la iglesia velatorio, en toda la isleta se abrieron fosas para enterrar los cadáveres. Tuvieron que incendiar la zona, la Candelaria de los Patos se cubrió de muertos y la laguna empezó a desaparecer, necesitaban más tierras para enterrar a los muertos. De los Patos solo quedo el nombre, ya ningún palmípedo se veía. En cuanto al tesoro muchos supieron de la existencia, pero nadie se atrevió a ir a buscarlo. Al paso de los años, los cementerios de la Candelaria se convirtieron en zona urbana lo que es hoy San Lázaro cuando se termino la ciudad empezó a pasar cosas muy raras de ultratumba.

En el período prehispánico a principios de la colonia fue considerada un lugar difícil e insalubre.

Yyy ya           

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